La amplitud hecha realidad.


La amplitud hecha realidad: cómo transformar tu cocina con una distribución en L y una cristalera corredera.

Cuando hablamos de reformas de cocina, uno de los deseos más repetidos por nuestros clientes es el mismo: ganar amplitud. No se trata solo de tener más metros cuadrados, sino de crear una sensación real de espacio, luz y libertad de movimiento. Y eso, precisamente, es lo que hemos conseguido en este proyecto. Hoy te mostramos cómo una cocina en L, combinada con una cristalera con puerta corredera, puede convertir un espacio cotidiano en un ambiente espectacular, funcional y lleno de vida.

En nuestro estudio de diseño, nada se interpone entre nuestros profesionales y los retos que plantea cada vivienda. Cada proyecto es una oportunidad para demostrar que, con creatividad, técnica y una visión clara, la amplitud puede hacerse realidad incluso en cocinas que inicialmente parecen limitadas.


El reto: una cocina que pedía respirar.

Muchas cocinas en viviendas actuales comparten un mismo problema: son espacios cerrados, compartimentados y con poca entrada de luz natural. Esto provoca una sensación de encierro que no invita a disfrutar del día a día. En este caso, nos encontramos con una cocina funcional, sí, pero visualmente reducida y aislada del resto de la vivienda.

El objetivo estaba claro:
abrir el espacio, mejorar la circulación y permitir que la luz fluyera sin obstáculos.


La solución: una cocina en L que optimiza cada centímetro.

La distribución en L es una de las más versátiles y eficientes en el diseño de cocinas. Permite aprovechar al máximo las paredes disponibles, crear zonas diferenciadas de trabajo y, sobre todo, liberar espacio central para facilitar el movimiento.

En este proyecto, la cocina en L nos permitió:

  • Maximizar la superficie de encimera, creando un área continua y práctica.
  • Integrar electrodomésticos de forma ordenada, sin saturar visualmente el ambiente.
  • Generar un espacio más abierto, perfecto para combinar con la cristalera.
  • Crear una transición natural hacia el resto de la vivienda.

La clave estuvo en elegir materiales y colores que reforzaran la sensación de amplitud: tonos claros, líneas limpias y un mobiliario que combina estética y funcionalidad.


La cristalera con puerta corredera: el elemento que transforma el espacio.

Si hay un protagonista en esta reforma, sin duda es la cristalera con puerta corredera. Este elemento arquitectónico no solo aporta un toque moderno y elegante, sino que cumple una función esencial: multiplicar la luz y conectar visualmente los espacios.

¿Por qué una cristalera corredera es la mejor aliada para ganar amplitud?

  • Deja pasar la luz natural desde otras estancias, iluminando la cocina de forma uniforme.
  • Elimina la sensación de encierro, incluso cuando la puerta está cerrada.
  • Aporta continuidad visual, haciendo que la cocina parezca más grande.
  • Optimiza el espacio, ya que la puerta corredera no invade la zona de paso.
  • Añade un toque contemporáneo, perfecto para viviendas actuales.

El resultado es una cocina que respira, que se abre, que invita a entrar y que se integra con el resto del hogar sin perder su independencia.


Diseño sin límites: así trabajan nuestros profesionales

Una de las frases que mejor define este proyecto es:
“Nada se interpone entre nuestros diseñadores y el problema.”

Cada cocina tiene sus particularidades, pero nuestro equipo aborda cada reto con una mentalidad clara: buscar soluciones reales, creativas y adaptadas a cada cliente. No creemos en diseños estándar, sino en propuestas personalizadas que respondan a las necesidades de cada hogar.

En este caso, la combinación de distribución en L y cristalera corredera no fue casualidad. Fue el resultado de analizar:

  • La entrada de luz natural
  • La circulación de personas
  • La relación entre cocina y salón
  • Las necesidades de almacenamiento
  • La estética global de la vivienda

Solo así se consigue un diseño que no solo es bonito, sino también funcional y duradero.


Una cocina que se vive: amplitud, luz y comodidad.

La amplitud no es solo una cuestión visual. También se siente en el día a día. Una cocina amplia permite:

  • Cocinar con comodidad
  • Compartir momentos en familia
  • Integrar la cocina en la vida social del hogar
  • Mantener el orden con mayor facilidad
  • Disfrutar de un ambiente más luminoso y agradable

La reforma que te mostramos es un ejemplo perfecto de cómo un espacio puede transformarse por completo con las decisiones adecuadas.


La amplitud hecha realidad: por qué esta solución es tendencia en diseño de cocinas.

Si estás buscando inspiración para tu reforma, seguro que has visto que las cocinas abiertas, las cocinas en L y las puertas correderas de cristal son tendencia. Y no es casualidad.

Estas soluciones destacan por:

  • Su capacidad para ganar amplitud sin derribar paredes innecesarias
  • Su estética moderna y atemporal
  • Su funcionalidad en viviendas de todos los tamaños
  • Su capacidad para mejorar la iluminación natural
  • Su versatilidad en estilos: nórdico, industrial, minimalista, contemporáneo…

Por eso, si estás pensando en reformar tu cocina, esta combinación puede ser la clave para lograr un espacio más amplio, luminoso y práctico.


El resultado: la amplitud hecha realidad.

Este proyecto demuestra que, con un buen diseño, la amplitud no es un lujo reservado a grandes viviendas. Es una posibilidad real para cualquier cocina. La distribución en L aporta orden y funcionalidad, mientras que la cristalera con puerta corredera abre el espacio y multiplica la luz.

El resultado es una cocina espectacular, moderna y llena de vida. Una cocina que se disfruta, que se vive y que se integra con el resto del hogar de forma natural.

Si tú también sueñas con una cocina más amplia, luminosa y funcional, esta solución puede ser exactamente lo que necesitas.


Si quieres, puedo ayudarte a crear una versión más comercial, más técnica, más emocional o incluso adaptarla para redes sociales. ¿Te gustaría otra versión?

La cocina es enmarcada sin raya en polilaminado blanco roto con tirador negro y encimera de porcelánico con reflejo óxido.

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